¿A quién pertenece el agua de lluvia?La medida, que en Colorado esley desde hace casi 200 años, está siendo reforzada porque los estadoscitados están enfrentando una gran escasez del vital líquido. Losciudadanos, tan preocupados como su gobierno y en vez de saturar elsuministro estatal, han elegido juntar agua de lluvia para suplir susnecesidades secundarias (lavar el coche, regar el jardín, bañar alperro, etc.). Pero la ley es muy clara al respecto: el agua de lluviale pertenece al estado, y no al individuo, por más que la haya juntadoen su propiedad. El líquido debe caer del cielo a la tierra sin ningunainterferencia o impedimento humano, o se está violando la ley.

Enteoría, aquellos que aseguran tener potestad sobre los Derechos delAgua (así lo llaman), afirman que la interferencia humana puedeterminar en una debacle ecológica, dado que ese líquido debería ir alos arroyos y corrientes para convertirse en propiedad de rancheros,agricultores y agencias de desarrollo acuífero, que tienen prioridad yderechos sobre el uso de la lluvia caída del cielo. Sí, así de ridículoes el asunto. “Si tratas de recolectar agua, bueno, esa agua lepertenece a otra persona”, dijo Doug Kemper, del Congreso del Agua deColorado. “Llevamos un detalle exhaustivo de cada gota.”, aseguró, casiamenazante. “Bienvenido a Colorado. Tú no tocas mi arma, tú no tocas miwhisky y tú no tocas mi agua.”, ironizó Chris Romer, senador delpolémico estado. Por su parte, en Utah y Washington los respectivosgobiernos están tratando de aplicar una ley de permisos para larecolección de agua, para así tener la práctica “bajo control”.
Yaquí llegamos al quid de la cuestión y emerge la palabra mágica:“control”. Es que, según la opinión de los expertos, salvo por laevaporación mínima que el líquido pueda sufrir en los barriles, no hayrazón alguna para prohibir la recolección de lluvia. Tarde o temprano,cuando ésta se use, el líquido guardado en los barriles completará laruta necesaria para que todos puedan aprovecharla (sean dueños de casao lobistas). Estas peligrosas medidas son un claro ejemplo de todo loque está mal en nuestro mundo y atentan contra lo poco que se halogrado en materia conservacionista y, si se me perdona el fatalismo,no es raro que suceda: el agua es un recurso cada vez más limitado y,en el futuro, quien posea derechos sobre la misma tendrá unaherramienta de control sin precedentes en nuestra historia.

Máspeligrosa aún es la historia prohibicionista de los Estados Unidos ycómo esas leyes han sido emuladas por otros países, ciegamente y sinningún tipo de debate, aún cuando han nacido de las necesidades depoderosos lobby y no pensando en el bienestar de la sociedad toda.Desde la Ley Seca hasta la prohibición sobre el cáñamo, pasando portodas las del medio, muchos han sido los países que han adoptado las “geniales ideas”del país del norte. Por eso esto también nos incumbe y haríamos bien entener un ojo atento a lo que suceda en los próximos meses (o años) enUSA. Es que no sería raro, cuando el agua sea realmente un recurso delujo, que otros países comiencen a adoptar medidas como esta, tratandosiempre de mantener a su población sedienta y, por lo tanto, bajocontrol.
Fuente:www.xakata.net